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Los Diamantes en Bruto

Dar forma a un diamante en bruto es el único proceso que está definido por el control de una persona, el tallador. Como ya se dijo en el capítulo relativo a la TALLA DE LOS DIAMANTES, esta característica está considerada como una de las más importantes dentro de las denominadas 4 Cs, posiblemente la que más importancia tiene pues este proceso implica el lustre final de esta preciada gema. Por muy buenas características que tenga el diamante en cuanto a su color y pureza, si no tiene una muy buena talla el diamante no será valorado como un diamante excepcional.

Diamantes en Bruto

La importancia de la forma de un diamante en bruto

Para dar la forma más correcta a un diamante en bruto lo primero que se hace es estudiar el aspecto natural de la gema. Dependiendo de ello podrá ser tallado en diferentes formas tales como la talla brillante, de corte esmeralda, marquesa, oval, corazón, …etc. Dado que la talla más valorada es la talla brillante (redonda), si el diamante en bruto lo permite, esta será sin duda la forma final que adquiera el diamante. Veamos un ejemplo de las diferentes formas que se le pueden dar a los diamantes.

El proceso de dar forma a un diamante es largo y complicado, la experiencia es un factor sumamente importante y los productores buscan siempre a los mejores talladores para sus mejores gemas en bruto, sobre todo cuando de diamantes grandes se trata. En la actualidad los diamante más pequeños se mandan a factorías de China, India y Africa, propiedad de los grandes productores, allí se pulen y a través de las nuevas técnicas se consigue que los diamantes más pequeños tengan tallas realmente excepcionales. Pero los diamantes grandes se confían de manera muy especial a los talladores de Amberes, lugar éste donde los profesionales en el arte del tallado son verdaderos maestros.

Flourescencia de los diamantes

Ejemplos de diferentes formas de diamantes

Breve historia del tallado de los diamantes

Los diamantes en bruto empezaron a tallarse por primera vez en el siglo XIV, siendo la talla totalmente diferente a la actual. La poca experiencia existente, así como la falta de la tecnología adecuada, hacía que los diamante tuviesen formas muy irregulares y carentes de brillo. No fue hasta el siglo XVII cuando se comenzó a comprender que al ser un mineral que cristaliza en el sistema cúbico, la mejor forma de tallarlo era siguiendo las facetas naturales, ello dio lugar al denominado “antiguo corte europeo” (old cut). A mediados del siglo XX empieza a realizarse el corte denominado “talla moderna” que, evolucionando de manera rápida, ha dado lugar a cortes que permiten que una vez tallados, los diamantes aprovechen la luz al máximo y la dispersen de manera extraordinaria al tenerse en cuenta los tres factores más importantes, el pulido, las proporciones y la simetría.

Flourescencia de los diamantes

En el cuadro anterior podemos ver como ha evolucionado el corte de la talla Brillante. En la primera foto se ve como la falta de una talla correcta no permitía que el brillo fuese precisamente una cualidad, siendo como se ve, prácticamente transparentes y por tanto traslúcidos. El corte actual de la talla brillante tiene 58 facetas, ello hace que el brillo sea su principal cualidad. Por todo ello podemos afirmar que dentro de las denominadas 4 Cs de los diamantes, la calidad de talla sea cada día más apreciada.